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¿COMO LIDIABA CON MI TRABAJO MIENTRAS ME DIVORCIABA?

Tema webinar: ¿cómo enfrentar tu divorcio sin que se afecte la vida laboral?

 Recuerdo perfectamente como me sentía mientras atravesaba mis dos procesos de divorcio. En ambas ocasiones trabajaba para Xerox, (primero en Venezuela, luego en Estados Unidos) tenía varios proyectos a mi cargo, muchas responsabilidades y el corazón hecho pedazos.

Iba a la oficina con la mirada perdida. Sin ganas de nada, pero siempre arreglada porque me obligaba a verme decente en el espejo (algo que hacía por mí, aunque no me provocara) y para que el mundo no se diera cuenta de lo que me estaba sucediendo (las eternas máscaras que usamos y en las que nos refugiamos).

Concentrarme me costaba horrores, pero con esfuerzo lo lograba. Me lo proponía y esto era algo que me ayudaba a dejar de pensar en lo que se me venía encima. Hoy veo el trabajo (un oficio o un hobbie) como la excelente oportunidad que tenemos para abstraernos de una realidad y meternos en otra… al menos en una realidad productiva y ocupar la mente positivamente.

Les voy a comentar uno de los errores que cometí.

No quería que nadie se enterara en el trabajo por lo que estaba atravesando, era una mezcla de tristeza y vergüenza, no quería ser el chisme de pasillo… en fin, no deseaba que la gente viniera a mí con la pregunta:… ¿qué pasó? y tener que montar una sonrisa fingida y responder aguantando lágrimas “diferencias irreconciliables”. La verdad es que durante el divorcio, no quieres hablar de este tema con cualquiera y menos en el sitio de trabajo, sobre todo porque es un proceso muy incómodo y no nos gusta sentirnos vulnerables ante los demás.

Luego de tres meses de haberme separado, me llama mi jefa un día a su oficina y me dice “Laurie tengo que hablar contigo”. Me siento en la silla y veo hacia afuera… recuerdo como observaba con mi acostumbrada mirada perdida la hermosa vista desde la Torre Xerox en Caracas y me dice: “desde hace unos meses te noto distraída, desconcentrada y cometiste algunos errores en las dos últimas presentaciones que hiciste (nada grave) pero sé que tú no eres así”, ¿te pasa algo?

En ese momento, un nudo en la garganta tomó el control y las lágrimas comenzaron a manifestarse. No podía ocultarlo más, estaba al descubierto. De pronto pude finalmente decirle “me estoy divorciando”.

Y mi jefa con cara de asombro, compasión y preocupación me dijo: “pero Laurie como es que no me lo dijiste antes, somos un equipo y aquí estamos para apoyarnos”, y allí lloré aun más porque me di cuenta del gran error que cometí al no haberle confiado mi sentir desde el principio, sobre todo a mi jefa, quien siempre fue un gran apoyo para mí. Ella hasta me preguntó, ¿acaso no confías en mi? -yo no se lo voy a decir a nadie-.

Y mi respuesta fue: “no sabía qué era lo más adecuado, no sabía si decírtelo o no, no quiero verme o sentirme débil ante los demás porque amo mi trabajo y no lo quiero perder”.

Luego de este evento, las cosas comenzaron a ser un poco más fáciles y llevaderas para mí en la oficina, en algunas ocasiones simplemente sentía la necesidad de irme un poco más temprano y lo hacía. La exigencia de trabajo bajó un poco, ya que mi jefa fue muy solidaria en este aspecto.

Permitirnos ser vulnerables, y contar lo que sucede desde el corazón, hace que la solidaridad de las personas que te rodean se manifieste y te apoyen en formas que en ocasiones resulta conmovedor y hermoso.

En mi segundo divorcio no cometí el mismo error, se lo dije a mi jefa desde el principio y ella fue un gran apoyo en mi vida, sobre todo al considerar que estaba a miles de kilómetros de distancia de mi familia, porque vivía en Estados Unidos.

El divorcio impacta todas las áreas de la vida. Pero el trabajo hay que verlo como un aliado, un espacio para distraernos, para sentirnos útiles y para entretener la mente. Al menos a mi me ayudó mucho.

Pero, hay que estar pendiente de no cometer el siguiente error: “entregarse a la oficina y trabajar horas excesivas”. Debo destacar que este error se manifiesta más en hombres que en mujeres. Entregarse infinitas horas al trabajo, te deja exhausto, sin energías y esta es una época para consentir el cuerpo, el alma y el espíritu, para recobrar el balance perdido. Si antes trabajabas 8 horas diarias y ahora 12, pregúntate si en realidad esas horas podrían ser mejor distribuidas en hacer ejercicios, dedicarte a un hobbie que te llene, salir a caminar, dedicarle tiempo de calidad a tus hijos o cualquier cosa que siempre hayas querido hacer y este sea quizás, el momento de hacerlo.

La consecuencia del exceso de trabajo puede resultar en un “burn out”, es decir, una saturación mental. El cerebro hace un esfuerzo adicional por concentrase debido a los problemas y si no se le da el descanso apropiado a la mente y al cuerpo, esto se puede manifestar en una enfermedad o en el cansancio extremo, pudiéndose presentar migrañas, problemas estomacales o afines.

Me imagino que en relación a este tema, puedes tener muchas más preguntas, quizás algunas de ellas sean:

¿Qué puedo hacer para mejorar la concentración en mi trabajo?

¿Cómo manejar la angustia y la tristeza en la oficina? ¿la desmotivación?

¿Te preocupa perder tu trabajo? ¿no rendir lo suficiente?

¿Qué hago con las ganas de llorar que siento en la oficina?

¿Debo dejar mi trabajo? ¿quedarme? ¿buscar otra cosa?

¿Cómo balancear la vida laboral y tus hijos con el divorcio?

Todo esto lo voy a cubrir en una charla online (webinar) próximamente, en donde te llevarás herramientas adicionales para que puedas ponerlas en práctica inmediatamente y sentirte un poco más aliviado mientras atraviesas las turbulentas aguas de un quiebre sentimental.

Y para aquellos que estén interesados, estoy ofreciendo un programa especial de coaching grupal diseñado para acompañarte en este proceso tan inestable de tu vida y poner mis conocimientos al servicio de quien lo requiera.

Espero esta información te haya sido de utilidad. Compártela con alguien que pueda necesitarla.

Un abrazo,

Laura Aiello.

@SoyLauraAiello

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¿COMO AFECRA EL DIVORCIO A HOMBRES Y MUJERES?

Muchos tienden a creer que las mujeres ante un divorcio sufren más que los hombres, y algunos se preguntarán, ¿será esto realmente verdad?

Ante esta pregunta, y luego de haber atendido a clientes de ambos sexos, decidí investigar los últimos estudios realizados en algunos países del mundo. Estoy de acuerdo y comparto en gran medida los hallazgos encontrados, ya que ha sido lo que he evidenciado en mi práctica. Les muestro a continuación este interesante análisis:

1.Los niveles de soledad que se experimentan en un divorcio son distintos en hombres y mujeres

Estudios de varias universidades alrededor del mundo han llegado a las siguientes conclusiones: “El hombre sufre de mayores niveles de soledad que la mujer luego de un divorcio“. Y esto se debe a que en la mayoría de los casos de matrimonios con hijos, los hombres deben enfrentar el duelo por la mudanza, por el nuevo hogar, dejar de vivir con sus hijos y pasar a ser padre a medio tiempo. La mujer, si bien siente la soledad por la pérdida de la pareja, se avoca a la vida familiar y continua con la crianza de sus hijos a tiempo completo (esta conclusión aplica para separaciones con problemas distintos a la infidelidad, es decir, no aplica cuando el hombre abandona el hogar y se va con otra).

Consecuencias de la soledad en los hombres (lo que observamos mucho sobre todo en Latinoamérica)

1.Esta desestructura en el hombre, provoca un enorme vacío, produce nostalgia de esa vida en familia y puede operar como estímulo (consciente o inconsciente) para formar un nuevo núcleo familiar.

2.Entonces la vivencia de la soledad en los hombres tiene como consecuencia que se podrían enamorar de cualquiera o salir con muchas mujeres para llenar esos vacios.

3. Los hombres tienen una socialización distinta, la cual es catalogada como primaria. Ellos se las arreglan menos estando solos y por ello tienden a rehacer sus vidas y casarse mucho más rápido que las mujeres. La mujer es más compleja y más exigente a la hora de relacionarse y buscar un compañero de vida.

4. También es importante destacar que el hombre tiene más tiempo libre para establecer nuevas relaciones, ya que la mujer asume en un mayor porcentaje la responsabilidad de la crianza, por ende tiene menos tiempo de establecer nuevos vínculos y se avoca a su vida familiar.

2. Depresión emocional (mayor en los hombres que en las mujeres)

1 • Los Hombres separados o divorciados tienen hasta 6 veces mayores posibilidades de caer en depresión que los que permanecían casados (estudio canadiense).

2 • Las mujeres, en el mismo supuesto, tenían el doble de posibilidades de caer en idéntica situación, respecto de las que su Matrimonio permanecía estable (estudio canadiense).

Esta depresión situacional se debe también al “fracaso del proyecto de vida que ambos iniciaron con mucho amor”. La experiencia del divorcio es vista por ambos como un fracaso (sobre todo al principio), y ante esta circunstancia no debemos olvidar la naturaleza competitiva del hombre, un divorcio es la ruptura de uno de sus proyectos más importantes: “su familia”. Sentirá que falló, que no lo logró, que no estuvo a la altura y todos estos elementos de culpabilidad mal manejados conllevan a una tristeza profunda.

3 • Una de las explicaciones por la que los Hombres se veían más afectados es porque perdían el contacto estrecho o diario con sus hijos.

Los Hombres y las Mujeres que han sufrido una Separación o Divorcio tienen más posibilidad que el resto de la población de caer en depresión.

3. El desahogo y la red de apoyo (distinta en hombres y en mujeres)

Las mujeres manejan mejor sus sentimientos porque cuentan con una red de apoyo más fuerte, hablan y se desahogan con sus amigas, lloran, comparten sus intimidades, y son más propensas a buscar ayuda profesional, mientras que los hombres se relacionan distinto con sus amigos, hablan y conversan pero por lo general no llegan a ese nivel tan profundo de compartir sus emociones. Esto permite a la mujer no sentir tantos niveles de soledad por contar con una buena red de apoyo. Las mujeres se permiten ser vulnerable.

Por el contrario, el hombre, sobre todo en la cultura Latinoamérica, lo han formado para ser el fuerte, el que no se cae y el que reprime sus sentimientos. Lamentablemente, hoy en día seguimos escuchando madres diciéndoles a sus hijos pequeños: “mi amor pero no llores, mira que los niños grandes no lloran”. El hombre rechaza sentirse vulnerable ante sus pares, ante amigos, y este es uno de los motivos por los cuales pueden sentir una soledad mayor y caer en depresión. En realidad no tienen con quien desahogar sus sentimientos.

Para la mayoría de las mujeres es más fácil volver a hacer nuevos amigos y compartir pensamientos y sentimientos con otras personas, mientras que para algunos hombres, un divorcio significa quedarse en un vacío muy difícil. Los amigos están ahí, pero hablar de asuntos personales suele llegar a ser un asunto muy incómodo. Por este motivo se debe generar consciencia en buscar ayuda profesional para poder desahogarse y tener una orientación más adecuad.

4. La llamada depresión financiera.

Las Mujeres tienen más posibilidades de padecer una pérdida importante de los ingresos, hablando simbólicamente podríamos decir que pueden caer en una Depresión Financiera (tres veces superior a la de los Hombres en idéntica situación).

En conclusión, ante un divorcio, “algunos hombres” pueden sufrir en mayor medida de soledad y depresión emocional (en muchos casos encubierta y la cual tienden a tapar con miles de actividades incluyendo el trabajo), y las mujeres, de las consecuencias relacionada con la pérdida de su estilo de vida, disminución en sus ingresos y una excesiva preocupación por mantener la casa y a sus hijos, es decir, son más vulnerables a sufrir las consecuencias de una depresión financiera.

5. En ambos, se puede observar una disminución de la productividad en el trabajo por la falta de concentración y la profunda desmotivación que sienten (puede ser mayor en la mujer que en el hombre). 

6. En ambos se puede experimentar una tendencia muy marcada a descuidarse y caer en malos hábitos o vicios.

Una de las soluciones para algunas parejas con hijos podría ser la “consideración de una custodia compartida”, de esta manera el hombre estaría más involucrado en la crianza de los hijos, las cargas financieras son (en algunos casos) mejor distribuidas y el hombre tenderá a sentirse menos solo y por ende no caer en una “depresión situacional”.

Parte de la información de este articulo fue extraída de un estudio experimental realizado en Canadá sobre la salud de la población, y la misma ha revelado que los efectos del Divorcio son diferentes desde el punto de vista Psiquiátrico entre Hombres y Mujeres.

Laura Aiello

@SoyLauraAiello

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